Me encantó la frase que escuché de un
hombre mayor que estuvo felizmente casado desde hace 50 años, amando
a su mujer, según decía, como el primer día. Dijo: “Comprobé
que los ingredientes de una relación exitosa son los siguientes:
Amor, Pasión y Cotidianidad”. Me parece muy adecuado, aunque
también añadiría la Sabiduría.
Quiero escribir algo más sobre
este “cocktail de éxito” en una relación de pareja :)
El Amor es la base. Cuando hablo del
amor, no me refiero a “enamoramiento” de los primeros meses, que
lleva el potencial de convertirse en algo más profundo. Amor maduro
quiere que el otro sea feliz, no busca sólo la felicidad de uno
mismo. Es un amor que acepta al otro diciendo: Te quiero A PESAR de
como eres. No limita al otro, no se queda colgado en su cuello como
una piedra pesada, sino le da libertad de desarrollarse según sea su
camino. Nos da a los dos un espacio de crecer juntos, nos nutre a los
dos, nos inspira, a pesar de las dificultades que puedan aparecer por
el camino.
Pero sólo el Amor, por muy bonito y
sincero que sea, parece que no es suficiente...
La Pasión, o la expresión de la
energía sexual, es otra parte importante que además necesita una
constante renovación. La sexualidad es una energía creadora, y
cuando no fluye y queda bloqueada, la pareja empieza a “secarse”.
No importa tanto que forma tomará la sexualidad, a lo mejor a veces
es muy sutil, sensual y sublime, otras salvaje, otras cariñosa,
otras romántica, etc. Lo importante que sea un campo de exploración
y que la energía pueda fluir, expresarse y renovarse continuamente.
La Cotidianidad, es decir el compartir
la vida diaria, los pequeños momentos, las alegrías y tristezas. Un
espacio en común compartido entre los dos, donde nos encontramos
cada día, crea un campo muy significativo, aunque no necesariamente
“excitante”. También cuantos más “campos en común” tenemos
en la vida cotidiana (amigos, pasiones, intereses, hobbys,
preferencias, etc), mejor, así podemos crear vínculos que nos unen
más. Eso no significa que nos tiene que gustar lo mismo siempre, y
que tenemos que estar juntos 24 horas al día. Pero tener cosas en
común ayuda a crear la unión.
A veces la cotidianidad llega a ser un
campo de conflictos continuos, y donde más podemos ver a nuestros
hábitos arraigados y donde salen a la superficie muchos “demonios”
del pasado.
Por eso, al Amor, Pasión y
Cotidianidad añadiría también la Sabiduría. En la pareja se
relacionan dos personas adultas. Ser adulto no depende en realidad de
la edad, sino que está relacionado con haberse despedido en el
corazón de sus respectivos nidos familiares y relaciones pasadas, y
estar en paz con ellas. Si estamos arrastrando las heridas del
pasado, seguimos apegados a él y difícilmente podemos abrirnos y
funcionar satisfactoriamente en una relación madura. Si estamos en
paz con los asuntos pendientes del pasado, no tenemos la necesidad de
proyectarlos en la pareja, o al menos somos conscientes de que
estamos proyectando.
También la Sabiduría implica entender
que venimos de mundos diferentes, también siendo mujer y hombre
somos diferentes y funcionamos de una manera diferente. Por eso,
para entendernos mejor, tenemos que comunicarnos mejor, que es un
arte que, por suerte, se puede aprender. En vez de demanda, reproche
y culpar al otro, podemos hablar desde un lugar más autentico, más
sincero y respetuoso para los dos.
Y creo que la expresión de la
Sabiduría en la pareja que más ayuda a crear un vinculo maduro, es
el entendimiento que el otro no está aquí para hacernos feliz. Es
una tarea pesada que muchas veces ponemos a la pareja, como si fuera
el deber suyo: hacernos feliz. Ponemos tantas expectativas en el
otro, y en la relación, demandando la felicidad. La verdad es que
estamos juntos para compartir un camino, no para cumplir las
expectativas. Y mientras caminamos juntos, creando continuamente
nuestro sendero, la felicidad deja de ser una finalidad en sí, sino
que aparece como subproducto de un encuentro entre dos personas que
saben dar y recibir con alegría, y que eligen estar juntos desde su
propia libertad.

