Crecimiento Espiritual

Crecimiento Espiritual

jueves, 28 de febrero de 2013

La conciencia en "acción" - el darse cuenta

"El darse cuenta y la atención es lo que abrirá las puertas: darse cuenta de cómo hablamos, qué decimos, cómo caminamos, qué pensamos"
Krishnamurti




El Darse Cuenta (Awareness en inglés) es uno de los conceptos más importantes en la Terapia Gestalt. Decía Fritz Perls que es el ABC de la Gestalt.

Se define como “tomar consciencia”, o “ponerse en contacto con”. Claudio Naranjo utiliza la palabra “percatarse”. Yontef define como “proceso de estar en contacto alerta con la situación más importante en el campo ambiente / individuo, con un total apoyo sensorio – motor, emocional, cognitivo y energético”.

El concepto de darse cuenta aparece en varias tradiciones, la oriental habla del “despertar”, los chamanes utilizan la palabra “conocimiento”.

Cuando nos “damos cuenta”, nos ponemos en contacto con nosotros mismos en el aquí y ahora – con lo que cada uno siente, percibe, piensa, sin intentar cambiarlo ni manipularlo de ninguna manera. Observamos, sin juzgarlo.

Siempre nos damos cuenta en el aquí y ahora. Nos damos cuenta de los recuerdos, nos damos cuenta de planes para el futuro pero siempre ocurre aquí y ahora. El darse cuenta siempre está cambiando, es un proceso que se renueva a cada momento.

A nivel terapéutico es una herramienta que permite la sanación. La Terapia Gestalt lo concibe como un proceso de restauración de la salud. Si no nos damos cuenta de lo que nos pasa, de lo que sentimos, como pensamos, como actuamos, en definitiva: como FUNCIONAMOS, difícilmente podremos aprender a gestionarlo de una manera más satisfactoria para nosotros.

La Gestalt diferencia tres zonas de darse cuenta:

1. El darse cuenta del mundo exterior: Contacto sensorial con objetos y situaciones
que se encuentran fuera de uno en el presente; lo que en este momento veo, toco, palpo, degusto o huelo. Es lo obvio: en este momento estoy viendo la pantalla del ordenador, estoy escuchando a un perro ladrar, etc.

2. El darse cuenta del mundo interior: Contacto sensorial actual con eventos internos, auto observación de uno mismo: de las sensaciones, los sentimientos, estados de ánimo, etc. Por ejemplo, me estoy dando cuenta ahora que estoy tranquila, me siento contenta, noto mis ojos algo cansados y mis manos están frías.

3. El darse cuenta de la fantasía, la Zona Intermedia: Esto incluye toda la actividad mental, todo el imaginar, explicar, pensar, recordar el pasado, planificar, etc. Pearls la llamaba “la Tierra de nadie” o “maya” tratándolo como mundo de ilusión. Por ejemplo ahora me doy cuenta que estoy pensando en la cena de mañana y también si irá aquél chico que no me cae nada bien, yo creo que tampoco le caigo bien, etc.


El darse cuenta es un estado donde estamos despiertos y conscientes de lo que existe ahora mismo por fuera y por dentro No imaginamos el mundo, no lo miramos, sino lo VEMOS teniendo una verdadera experiencia con él. Nos hacemos consciente que muchas cosas no son las que parecen ser. Y si seguimos practicando, se desvanece la persona que observa y lo observado, el que siente y lo sentido, dejamos el dialogo permanente con nosotros mismos. Y lo que queda es la pura consciencia.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Estamos programados?

Os dejo con esta lectura de Anthony de Mello que habla de nuestra “programación”- condicionamientos que tenemos de nuestra cultura, costumbres, hábitos que nos impiden realizar nuestro verdadero potencial. Palabras directas para reflexionar...



“Solemos echar la culpa a la realidad y no nos queremos dar cuenta de que son nuestras reacciones programadas las que nos contrarían. Tenemos unos hábitos inculcados, como automatismo, que funcionan como una maquinita automática: A tal pregunta, tal respuesta. A tal contrariedad, tal reacción. Y funcionamos como robots. La cultura nos inculca unas leyes rígidas, cuya única razón es «que así se ha hecho siempre». Y con esta razón tan endeble somos capaces de matarnos por defender: «honor», «patria», «bandera», «raza», «familia», «buenas costumbres», «orden», «ideales», «buena fama» y muchas más palabras que no encierran más que ideas, sin sentido real que nos han inculcado como «cultura». Y lo mismo ocurre con las ideas religiosas.

Toda programación y condicionamiento te llevan a ser un robot. Los hábitos sirven para cosas prácticas (capacidad de andar, de hablar un idioma, conducir un coche...), pero en ver las cosas con profundidad, en el amor y la comunicación, los hábitos son como anestesiar la creatividad, lo nuevo, y no desear vivir el riesgo del presente.
Lo malo es que hasta la espiritualidad ha sido objeto de programación, de desfiguración, pues la espiritualidad es, como la realidad, pero todo lo valioso es susceptible de distintas interpretaciones y manipulaciones. Cada persona tiene una forma de reaccionar y de interpretar. Yo conozco un sacerdote que está deseando tener un cáncer para morir sufriendo..., y otros, la mayoría, se llevarían un gran disgusto al saber que tienen cáncer. Tanto una actitud como la otra no dejan de ser producto de una programación religiosa o cultural.

Cuando una persona programada te ofende sin motivo, tan programada estás tú como él, por dejarte ofender, porque las dos reacciones son igual de absurdas e irreales. Ocurre que, cuando estás dormido, te molestan las personas que están dormidas, porque la programación de él afecta a la tuya, te la recuerda, y eso es lo que más te molesta, aunque no quieras reconocerlo. Si un niño, o un mono, te hacen una mueca, si reaccionas enfadándote, señal de que eres tan niño o tan mono como ellos. Estar despierto es no dejarte afectar por nada, ni por nadie. Y eso es ser libre.Tú eres el que has de elegir tu propia reacción frente a las cosas, situaciones y personas, no los hábitos ni tu cultura. Si sigues programado tienes que saber ver que esa programación es el control del que se vale la sociedad para imponerte sus criterios. Estamos siendo controlados en la medida en que seguimos dormidos: por el consumismo, por la política, por el poder, por el trabajo y por el ocio. Las competiciones han pasado de ser un juego entretenido y saludable, a actos de odio. Antes se jugaba por el puro placer de jugar, ahora, con las competiciones, se contaminó el deporte con el veneno de vencer y elevarte por encima del vencido. (...)

«Yo soy mejor que tú» y por ello consigo la admiración y la fama,pero ¿En qué eres mejor que yo?, ¿En correr?, ¿En saltar?, ¿En meter una bola entre dos palos o dentro de un cesto?, y eso, ¿Para que sirve?, ¿Amas con ello?, ¿Te haces más persona?. Lo peor de todo esto son las comparacionesque miden al hombre ajustándole a una medida ideal, rígida, y ponen en acercarse a ese modelo del ídolo, toda energía y todo condicionamiento, ¿Para qué?, para que resplandezcan los valores auténticos, genuinos.

Estamos indoctrinados y nos dejamos arrastrar por las programaciones. Vivir libremente, siendo dueño de ti mismo, es no dejarse llevar ni por persona ni situación alguna. Saber que nada ni nadie tiene poder sobre ti ni sobre tus decisiones. Eso es vivir mejor que un rey, y saber oír esa sinfonía hermosa de la vida y disfrutarla. (...)"


miércoles, 13 de febrero de 2013

Cómo cambiar?


“Sea cual fuere vuestra dificultad, el SI no la resolverá.
La disolverá. El SI no es obediencia ni resignación.
Es un abrazo”



Emmanuel – Pat Rodegast




Muchas veces queremos cambiar algo en nosotros. Normalmente empezamos sacando nuestros mejores armas personales y nos vamos a la guerra: empezamos a luchar con aquello que queremos cambiar: “Yo no quiero ahora tener esta ansiedad!”, “Quiero cambiar este miedo, quiero que desaparezca!”, “No quiero sentir esto o aquello!”.
Entramos en una exigencia, y en cuanto más insistimos, más difícil se vuelve la situación. Parece que acabamos alimentando lo que queremos cambiar en nosotros. Es como un pez que se muerde la cola. Cuando digo “No quiero sentir esta ansiedad!”, parece que me pongo más ansiosa por estar ansiosa, es decir: he conseguido una doble ansiedad! Y cuando me doy cuenta de eso, me pongo incluso peor, entran los juicios y reproches de lo mal que lo he hecho...



Y qué pasa si simplemente te lo dejas sentir?...



Desde la Terapia Gestalt proponemos otro camino: el darse cuenta de lo que sentimos, tomar consciencia en vez de una lucha contra lo que está pasando. Cuando nos ponemos en contacto con la experiencia, cuando podemos realmente vivir y observar lo qué nos pasa, el cambio se produce de forma fácil y sin esfuerzo.



No “atacamos” a nuestro problema, no lo intentamos eliminar, sino lo sentimos y más bien observamos como es. Qué es lo que siento? Cómo es la sensación? Estamos en contacto con lo que hay. No negamos, sólo sentimos y observamos.



Por supuesto, nuestra mente – siempre tan activa y atenta - nos dirá que nos vayamos corriendo, que sentir es peligroso, que no vale la pena, que es estúpido y no funciona. Seguramente intentará alejarnos de la experiencia de alguna manera. Con respeto, podemos darle las gracias por avisarnos de todos estos “peligros”, agradecer que nos quiere cuidar tanto (es verdad! Nos quiere cuidar a su manera!) y volver a la exploración, sin juzgar, sólo viéndo lo que hay.



Veremos que poco a poco lo problemático se “disuelve” como si fuera un trozo de metal dentro del fuego. Pero no es un fuego de guerra, es una llama ardiente de la consciencia.


domingo, 3 de febrero de 2013

Sobre mi


Nací en Polonia hace 35 años. Empecé a buscar muy pronto, no sabía muy bien el qué. Observaba a las personas, las relaciones, a mi misma, y cada vez estaba más confusa... Quería saber como funciona el ser humano y quién realmente es, para qué estamos aquí y hacia donde vamos. Esta carencia no ha sido llenada ni por numerosos viajes, ni por relaciones, ni por entretenimientos (aunque lo intenté con todas mis fuerzas!). Como soy muy curiosa, comencé a investigar y contacté con los libros de la psicología gestalt, y luego de Jung, Barbara Brennan, Krishnamurti, Carl Rogers, Alexander Lowen, Ken Wilber...
Poco a poco se me aclaraba cada vez más que lo que quería hacer en mi vida era apoyar a las personas de alguna forma, ayudar a encontrar su camino.
Empecé a estudiar... He estudiado en Polonia y en España varias técnicas y enfoques psicológicos. Estoy formada en Terapia Gestalt y PNL en la Academia de Terapia Integal en Cracovia y en el Institut Gestalt en Barcelona, Hipnosis Ericksoniana en la escuela IRCO en Barcelona. También estudié Psicología en la UNED.
Formarme en técnicas manuales como Quiromasaje en la escuela Amacvi en Barcelona, Digitopuntura en la Escuela Holística, me permitió conocer mejor el cuerpo humano.
Complementé mi formación con técnicas energéticas, Flores de Bach según el Programa Internacional de Formación Flores de Bach, método Ataraxia, Terapia Tensérgica, Reiki...
También he hecho numerosos cursos de Meditación, Constelaciones Familiares, Coaching, Respiración Holotrópica...
Todas estas formaciones me han permitido conseguir una visión de una “persona global”: cuerpo, mente, emociones, energía: todo conectado en un sistema único donde cada una de las partes interactúa con las otras y las influye. Y también tratar a cada persona de una forma personalizada y completa, desde una variedad de herramientas. Un momento importante para mí fue conocer el enfoque de Psicología Transpersonal, que me permitía ubicar a la “persona global” dentro de un “sistema global”, donde cada persona está interconectada con las demás y con el mundo entero.
Las preguntas internas "Quién soy?", "Para qué estamos aquí?", "Porqué sufrimos?" me motivaron a empezar hace unos 10 años una busqueda espiritual, primero  practicándo meditación y profundizándo en los conocimientos chamanicos, luego estudiando la sabiduría de la Cabalá, para finalmente llegar al "camino - sin - camino": Advaita Vedanta.
Creo que la vida me ha dado los mejores recursos a través de las situaciones que se me presentaron y las personas que encontré en mi camino, de las que he podido aprender tanto y poner la teoría en la práctica. Sigo aprendiendo... y lo excitante es que esto nunca se acaba!
He tenido mi propio centro de terapias y una tienda de productos naturales. He estado y estoy colaborando con centros en Barcelona y también empezando con varios proyectos dentro del campo social que me llenan de mucha alegría.